martes, 13 de octubre de 2009

Lo nunca visto

Hace un par de semanas fuimos a las más que famosas Blue Mountains, unas montañas a una hora aproximadamente de Sydney, que son una de las mayores atracciones turísticas que hay por los alrededores, sobre todo si te gusta el aire libre, el senderismo y estas cosillas.

En Newcastle nos hemos echado un amiguete, un chico vasco de nombre Joseba, que nos lleva a todos lados con su coche y se ríe cuando Cris y yo nos ponemos en versión Pimpinela. Vamos, un primor de chaval con más paciencia que un santo.

Con él nos encaminamos a ver estas montañas el viernes noche haciendo parada en Katoomba, que es el pueblo más cercano a las susodichas montañas, para dormir y aprovechar el sábado.

El hotel, de nombre Hotel Gearin prometía mucho. Un hotel grande a la entrada del pueblo, un montón de gente esperando en la puerta para entrar a un concierto hip-hopero que se hacía en una de las salas del hotel. Parecía el sitio de moda. Nos hicimos hueco entre la gente y llegamos a la recepción. Recepción cerrada obviamente porque aquí a las 4 de la tarde lo cierran todo. Así que nos fuimos a la barra del bar del hotel y el camarero, entre cubata y cubata, servido que no tomado, nos dio las llaves.

Nos dirigimos a las habitaciones y conforme subíamos escalones el sitio me empezaba a sonar familiar. Tuve una especie de déjà vu. Sí, ese sitio me transportaba a otro lugar, un lugar de película, concretamente el hotel de El Resplandor. Recordé entonces la frase que ponía en la entrada del hotel: "Gearin Hotel, established in 1881/Hotel Gearin, creado en 1881", a la que le faltaba añadir "y no tocado desde entonces".

Al cabo de unos minutos de recorrer pasillos, llegamos a una salita de estar que me hizo desestimar mi símil sobre El Resplandor y optar por describirlo más como una casa Okupa, con sus goteras en los pasillos, su moqueta hecha mierda e incluso sus puertas tapiadas. Del tipo que te hace pensar que hace poco hubo un asesinato ahí dentro. No le faltaba un detalle.


Por suerte teníamos sueño y decidimos pasar de esta preciosa sala de estar para directamente disfrutar de la suite, que bautizo desde ya como "Suite Halloween".


No sin antes visitar la de Joseba, que era sin duda de temática "La Fuga de Alcatraz".



Al comprobar que nuestras habitaciones daban mucho miedo, decidimos distraernos un poco en el bar del hotel antes de dormir. El bar molaba mucho: tenía mucho ambiente, musiqueta en directo, infinitos tipos de cerveza, billar y pinball... que sé que no es nada a remarcar de un sitio y que, en todo caso, resta pero a Cris le pirran los pinballs.

Ahora viene la parte buena: amo el concepto de hotel australiano. A ver, que se me entienda, no amo que se te caiga el techo a trozos y tener la sensación de compartir habitación con millones de ácaros, pero en este país hay un montón de hoteles con mucha personalidad, grandes, cuya planta de abajo es un bar enorme donde cada noche hay música en directo. O sea, que la mayoría de los pubs conocidos de Newcastle, por ejemplo, son en realidad la planta baja de un hotel. Ese concepto de hotel es una pasada y no lo había visto nunca antes de llegar a Australia.

Así que nos tomamos una birrita y nos fuimos a dormir... quien pudo, porque justo abajo de la habitación de Joseba estaba el concierto y hasta le vibraba la cama.

Nos reunimos al día siguiente para empezar nuestro día en las reputadas Blue Mountains. Ahhhh, qué placer poder disfrutar de un finde rural, caminando por la montaña mientras hace fresquete. De ese fresquete bueno de montaña. Del que se cura con abrigo y café con leche. Y llegar cansada a dormir y caer redonda y no despertarse hasta 10 horas después.

Pues aquí están las Blue Mountains para que las disfrutéis tal y como nosotros lo hicimos. Esto es lo que vimos desde el mirador.


Aquí una servidora señalando la mayor de las atracciones de las Blue Mountains que se llama The Three Sisters/ Las tres hermanas y que consiste en tres rocas enormes una al lado de la otra (o eso pone en el folleto) y que tendréis que esperar a mi próxima visita al lugar para ver.

En fin, como se puede observar, no vimos un carajo. El tiempo fue tan horrible que entre la niebla y la lluvia no se podía hacer nada. Eso sí, nos pegamos unos homenajes gastronómicos de aupa, cosa que siempre ha caracterizado nuestros findes rurales.

Debo decir que no habíamos hecho maldito caso a la previsión meteorológica, que decía que el tiempo iba a ser así de malo o peor incluso. Así que la culpita fue toda nuestra. Pero quién iba a pensar que aquí el hombre del tiempo acierta?

Ante el no-espectáculo de las Blue Mountains, nos encaminamos hacia Sydney para dar una vuelta. Y qué decir de Sydney? Pues que Sydney mola mucho: tiene un puerto guapísimo, hay siempre cosas que ver, festivales a los que ir, música por todos lados, no da miedo... pero eso sí, es menos kitsch que Katoomba, desde luego.

10 comentarios:

  1. Tremendas vistas!! ja, ja, ja!! pero la experiencia no os la ha quitado nadie, incluido el hombre del tiempo (estos no son como el Tomás Molina o el Mauri!). Espero report de Sydney que por tus comentarios es grandee donde las haya. Ayer dieron un capítulo del programa "ESpañoles en el mundo" y la ciudad fue ésta, y nos entraron unas ganas de viajar hasta vosotros qué pá qué!!
    Sólo faltan 2 mesecillos de nada......ayyyyyyysssss
    besotes
    Marta

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  2. Jajaja! La habitación "alcatraz" de Joseba realmente no tiene precio (bueno, en realidad si, y visto el cuchitril, era caro).

    Otra cosa divertida fue que en la puerta de las habitaciones (del lado de adentro) había un papel explicando que el hotel era viejo y que todavía faltaban muchas cosas por arreglar. Como si no se diera cuenta uno!!!

    Vintage, papá ;)

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  3. Efectivamente, el paisaje me parece fascinante y Hotel Cochambre tiene incluso menos encanto que el de Paris, momentos así hacen que la vida valga la pena!

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  4. Moza, muy poco te ha maltratado la vida en cuestión viajera. Hasta que en el cuchitril no te veas amenazada por bichos sonoros o iguanas, eso no será una verdadera casa del pánico. Un abrazo muy fuerte y un beso de la pequeñilla ;-) Eva

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  5. Jajajajaja... Trini, no podía ser de otra manera... Después de "Cujo", ¿cómo no ibas a toparte con algo como "El resplandor" en un finde ruralero? Besus! Irene

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  6. Nenaaaa! Que miedin!!!! Yo no hubiese pegado ojo en toda la noche!!!
    Estamos enganchados a este blog, me encanta, nos echamos unas risas!! Esperamos impacientes las lecciones sobre tu país.
    Por cierto, el paisaje de las montañas es clavadito a los “preciosos acantilados“ de la costa de california de nuestro viaje de novios.
    Y encima nos cobraron 20 dólares por entrar!

    Un beso y suerte en las próximas excursiones.
    Elena y Carlos

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  7. Jaja, me recuerda el comentario de Irene nuestra experiencia con Cujo en el Priorat, sí señor... Desde luego, Stephen King ha hecho un flaco favor con sus novelas a los hoteles modestos que campan por el mundo. Teníais un ventanal magnífico (desde el que supongo que veríais lo mismo que desde el mirador de las 3 sisters, es decir, "niente")
    La aventura forma parte del encanto de ver mundo y ya tenéis una chincheta en Katoomba. A por la siguiente!
    Besotes de Barreiro (Ana)

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  8. y pasaste por Sydney y no me llamaste? Ingrata! no puedo creerlo! mira que te insisti que cuando pasaras nos veiamos....

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  9. jajaja, chicas, debo decir que sí me recordó al finde en el Priorat en que había unas escaleras al inframundo y había armas punzantes en las paredes. jejeje. Cuando Barreiro y yo eramos una pareja con todas las letras, jajaja.
    Bandida, no te enfades, que era el long weekend y supuse que tendrías plan...como así fue :) la próxima nos vemos, por supuesto.

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  10. Jjejeje, qué buena anécdota!
    En Argentina, el hombre del tiempo nunca le pegaba, así que dejé de hacerle caso. Eran más efectivos esos viejos campechanos que miraban el atardecer y te decían, como quien no quiere la cosa, "mañana va a hacer viento, m'hijo".
    Aquí en Barcelona nunca le dí bola... debería? funciona?

    Sigan disfrutando, pero traten de ir a algo que se vea, así vemos fotos, jejej!
    Besos

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